Tengo la firme convicción de que los resultados del pasado 28 de noviembre tienen varias lecturas, pero una coge cada vez más fuerza en mi opinión, el aviso de la ciudadanía para que reaccionemos mirando aún más hacia ellos.Los resultados de los y las socialistas en Cataluña han traído como consecuencia la toma de decisiones, por parte del propio partido, de abrir un proceso de regeneración interna tanto de ideas como de proyecto. No cabe duda que hay que afrontarlo con valentía y sosiego, poniendo siempre para su consecución, la mirada en las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas. Única y exclusivamente.
Habrá un proceso congresual y habrá debate, propuestas de futuro y renovación de las mismas. De eso no me cabe ninguna duda.
Pero el resultado más importante o la lectura que debemos de hacer en estos momentos, el conjunto de la militancia socialista, es que los ciudadanos y ciudadanos han hablado para que cambiemos de hoja de ruta. Una hoja de ruta que no debe de centrarse, ahora, en un debate interno, de pasillos o de nombres. Un proceso, que si no se afronta en el momento que toque realmente, puede llegar a abducirnos por un falso espejismo de una ilusión ciudadana por su resultado. Generando así, un tiempo de incertidumbre, de parón y que puede atrofiar el propio musculo para regeneración nuevas esperanzas. Un falso canto de sirenas que nos puede llevar a encerrarnos en nosotros mismos, cuando lo que esperan de nosotros, es que reaccionemos dando respuestas desde la cercanía.
Un error en el calendario, nos puede llevar a alejarnos, aún más del poner freno a los problemas cotidianos.
Es la hora de que los progresistas afrontemos con sinceridad, que en algunos momentos, no hemos hablado y actuado con fuerza para luchar contra los problemas cotidianos de la gente. Lo hemos intentado pero ellos no lo han percibido así. Han buscado seguridad, seguridad en poder confiar en una opción política que garantice mediante sus objetivos, su bienestar y el de los suyos. Aunque, en mi opinión, este objetivo no lo represente la opción mayoritaria salida de las urnas.
Sin olvidar otra problemática que puede acechar al PSC, como el ser arrastrados por los micrófonos o la tinta de los diarios. Los medios de comunicación, en la situación creada la noche electoral con el anuncio del President Montilla de no volver a presentar su candidatura para liderar el partido, abren un amplio abanico de posibilidades a las redacciones mediáticas.
Es normal, legítimo y comprensible. Deben y tienen que buscar las nuevas consecuencias del tránsito político, que a raíz del resultado electoral, que los y las socialistas deberemos de afrontar.
Pero sinceramente, no considero que en este momento, este sea el camino que quiere que afrontemos los ciudadanos. El debate interno llegara, será necesario y generara una nueva etapa de cambio e importancia para el propio partido, pero para el conjunto de los ciudadanos que nos demandan nuevas respuestas a sus problemas, no es la solución ahora a ofrecerles.
Seria, en mi opinión, un error, nuevamente el ponernos ahora a hablar de nosotros mismos.
En breve, miles de municipios de nuestro país serán llamados nuevamente a las urnas. La ciudadanía deberá de valorar, ahora desde un prisma diferente, una visión no tan lejana: la gestión local. Deberán de valorar el proyecto de presente y futuro que les ofrecen los partidos políticos para su espacio más cercano: su calle, su barrio y su ciudad.
Sera en ese momento, mediante las propuestas, las ideas, las soluciones y los proyectos colectivos en donde los y las socialistas, creo, que tendremos una nueva oportunidad de demostrar que somos la opción más responsable, más cercana y la más capaz de dar confianza y soluciones concretas; alejadas al ruido mediático general que se crea desde otros ámbitos nacionales.
Sera aquí cuando deberemos, mediante nuevas propuestas locales, hacer llegar el mensaje de que hemos entendido lo que nos han pedido nuestros vecinos y vecinas. Que hemos entendido que nos hemos alejado, en ciertos momentos, y que como proyecto creíble, estable, sin estridencias ni generadores de debates estériles; hemos puesto todo nuestro esfuerzo para cambiarlo.
Eso será, en mi opinión personal, es lo que ahora esperan de nosotros.
Si caemos, demasiado pronto, en un debate interno que inunde toda nuestra esfera vital como organización, correremos el peligro de volver a hablar en un lenguaje o código ilegible, incomprensible e interno, del cual la ciudadanía tiene en estos momentos vivenciales difíciles un interés escaso.
Si se genera esta situación, antes de tiempo, se volverá a caer en el error de no representar los intereses, los anhelos y las esperanzas de la gran mayoría, que los y las socialistas representamos y llevamos haciendo realidad, en los municipios de Cataluña con gran acierto desde hace tiempo.