Es la fórmula más universal de poder hacer este tipo de viajes, pero es en agosto cuando la gran mayoría de los mortales o en todo caso con mayor afluencia, nos hacemos acompañar de un libro para poder disfrutar del mismo y poder recorrer el camino que marca su historia impregnada en miles y miles de palabras. Es el momento en el cual él marca el tiempo.
Es la época en la cual sabemos que podemos exprimir su contenido sin preocupación del reloj, sin miedo a no saber cuándo recuperaremos el hilo de la historia o poder escenificar el espacio más propio de disfrute del mismo (con música, en silencio, al sol, en la playa, en el porche de esa casa de verano). Una situación que no se repite el resto del año, en el que en muchos momentos solo podemos disfrutar de su compañía en minúsculas capsulas del tiempo que nos deja nuestro alterado y complejo ritmo de vida.
Es la mejor forma para poder disfrutar de un tiempo de relax, de un tiempo de elección propia en donde podemos hacer volar la imaginación y el tiempo. Yo no seré una excepción y seguiré los mandatos de las páginas y de sus frutos, que estoy seguro que me hará marcar con intensidad la famosa frase que nos recorre a todos por la mente acuciados por el interés, la curiosidad o la necesidad humana de saber más de esa historia de la cual estamos siendo los protagonistas: “una página más...”
La lectura es parte fundamental de nosotros. Es aquella herramienta principal, el mayor pilar para el crecimiento personal y colectivo del conjunto de los humanos. Es una necesidad vivencial para cualquier persona. Por ello solo me queda desear: Feliz verano y buena lectura!