Las medidas que ha tenido que afrontar el gobierno socialista de Jose Luis Rodríguez Zapatero, son realmente duras, pero necesarias. Aun así, son complejas de explicar y duras de asumir. Pero siempre ha tenido que ser la izquierda quien afrontara en este país ciertas reformas necesarias para garantizar la estabilidad económica y social.Si esta situación no fuera complejo para un progresista y convencido socialista, la demagogia y las “camaleónicas” afirmaciones de los dirigentes del PP sobre las mismas, me dejan aún más perplejo. La numero dos popular, Cospedal, afirmando que estas medidas afectan a los trabajadores y que son ellos (Partido Proletario) los únicos que defiende y mantienen los intereses de la clase obrera; me hace estremecerme de estupor.
Es tal el nivel de demagogia, que me traslada al los “Mundos de Mariano” en los cuales todo es al revés. En los cuales no importa la realidad, todo se trasforma: no importa que un presidente autonómico pueda ser imputado por la justicia, él se presenta a la reelección. Un mundo en el que los políticos del propio gobierno autonómico se espían entre ellos, y su Presidenta es un modelo a seguir y fundamental para el proyecto del partido a nivel nacional.
Esa afirmación de unión proletaria de Cospedal, quedo enterrada al día siguiente con una afirmación de Rajoy, a la pregunta de qué valoración hacia de las medidas de Zapatero, a lo que respondía “nosotros ya las teníamos y llegan tarde”. Es decir, que alguien me lo explique. El mismo dio del anunció de las medidas, su numero dos recién bautizada como la nueva Che-Cospedal defiende al obrero frente la tiranía socialdemócrata y al día siguiente su líder afirma que si ellos vieran estado en el gobierno, estas acciones, vieran estado antes en marcha. Que no le viera templado el pulso en aplicarlas, que no viera aguantado todo lo posible para no ponerlas en práctica o para intentar por todos los medios aparcarlas.
Y si esta situación del nuevo Partido Proletario no fuera para estar sorprendido, la derecha catalana deja al conjunto de la ciudadanía, fría, estupefacta, admirada y ilusionada por la propuesta estrella de CiU y Duran Lleida: privatizar los aeropuertos!... señores ya tenemos la solución para la crisis. Esa es la solución mágica.
En fin, en definitiva y en este tono entre grotesco y completamente preocupado, reflexiono sobre los grandes gestos de responsabilidad de una oposición a la europea*.
*Oposición a la europea, calificando al PP o CiU, es igual de poco creíble que las declaraciones de Cospedal.