Las ultimas afirmaciones de varios líderes del Partido Popular sobre la presunta injerencia o la falta de profesionalidad de los jueces, fiscales o policías con motivo de las diferentes investigaciones que se están llevando a cabo sobre corrupción y que salpican a miembros de este partido; esta poniéndole difícil al mismo, en el camino de garantizar la imagen de partido con opción de gobierno.La débil excusa de la coincidencia del ministro Bermejo con el juez Garzón, ha hecho explotar el ramillete de críticas, dudas sobre la profesionalidad y lo que es más importante para el PP pero no para la ciudadanía en general; intentar distraer la atención y perder la oportunidad de saber la verdad de los presuntos tráficos de influencia o presuntas situaciones irregulares por las cuales una parte importante del clan cercano a Aznar de mano de su yerno Agag están teniendo que responder.
La importancia que un partido como el PP, con más de 10 millones de votantes y con la responsabilidad de liderar la oposición asuma el papel de acusador en vez del de acusado como todo demuestra que está en estos momentos; solo deja pensar en que la carnicería y el canibalismo interno en las pugnas por el poder en la calle Génova, no dan una visión de partido preparado para asumir según que responsabilidades.
En definitiva toda esta presión mediática desde el PP de criticas publicas y de falsas conspiraciones; que parece que cuando se tratan de ellos lo visualizan como una conspiración desde las más altas instancias del estado pero que cuando se tratan de otros los comentarios están llenos de estado de derecho, justicia, trasparencia y la apuesta por la honestidad de esos mismos miembros de la adjudicatura que en ese momento están haciendo justicia.
No deseo caer en personalismos pero cuando en su momento el Juez Garzón instruía otros casos similares y que no afectaban a sus intereses y su partido, era el juez estrella. Ahora que el mismo hace su trabajo, es el juez amigo del ministro que está presionando y conspirando para meterles a todos en la cárcel.
Las vueltas que da la vida cuando a uno no le gusta el viento que sopla.

